Lo que representa China para mí.

Infancia
Durante mi infancia, veía a mi mamá viajar dos veces al año a China. Nos llamábamos a horas extrañas y siempre estaba muy cansada (por el jet lag, aprendí temprano lo complicado que es el cambio de horarios alrededor del mundo). Cada vez que regresaba, llevaba de sus viajes cositas para descubrir China desde lejos. La extrañaba, pero me encantaban todas las maravillas que traía con ella. Celebrábamos el año nuevo con comida china y decorando la casa con linternas.
Todo lo que traía me ponía estrellas en los ojos. Nos llevaba parasoles, vestidos, linternas, las pinturas en bambú que se enrollan, palillos, y bastante comida, pero lo que más me gustaba eran los dulces y bombones. No sabíamos lo que decían, nos imaginábamos sus sabores basándonos en su color o las imágenes que llevaban. Me gustaban los de melocotón. Una vez, hemos probado uno color café. Estábamos pensando ¿quizás chocolate? ¡No, y qué feo sabía este dulce! Que ni siquiera era un dulce, descubrimos la carne seca. [Gritos dramáticos de gente decepcionada.] Guácala de verdad… ¡Nos sorprendió tanto!
Otra cosa, también me encantaba la caricatura de Carmen Sandiego.1 En los créditos al inicio se puede echar un vistazo a un festival en China. Hay fuegos artificiales, gente agitando una figura de dragón y Carmen se está robando a un león de oro.
Un dato curioso
Una vez en México, me planché el cabello y mi hermana anfitriona había subido un estado “con la francesa”. Alguien contestó “¿Que no era china?”, y enseguida hubo todo un malentendido sobre mi nacionalidad y la textura de mi cabello porque los chinos se refieren a los rizos del cabello en español mexicano. Nos pareció muy chistoso a este momento, pero ni siquiera volví a pensar en aquello…
Recientemente
Estaba viviendo en París durante el verano de 2024, junto a los Juegos Olímpicos. Haciendo mi pasantía y buscando una universidad para estudiar mi maestría. Vi que para hacer un doble diploma de relaciones internacionales en la LUISS, tenía que empezar como estudiante normal y después aplicar para hacer el segundo año en otro país. De las opciones que proponían, solo quería China. Pensaba que era una oportunidad única y empecé a mandar correos a la uni. ¡Les digo, la mujer encargada de los intercambios me conocía antes de que me aceptaran!
Seguí los juegos con más (gimnástica, esgrima y natación) o menos (fútbol, boxeo y atletismo) de interés. Obviamente, me fijé que China estaba marcando muchísimos puntos y ganando bastantes medallas. Cuando me aceptó la LUISS, llamé a mi mamá, y la primera cosa que le dije era que, no obstante Roma me interesaba mucho, también me daba la oportunidad de obtener un doble diploma con una universidad en Pekín. No estaba tan emocionada como yo de escucharme hablando de mudarme lejos de nuevo, pero se alegró por mí porque me gustaba el programa universitario.
Después, leí Babel, escrito por Rebecca Kuang. Estaba recomendado por todos los sitios y perfiles de Dark Academia. Hay muchísimas cosas que hablar con este libro muy complejo. Lo aconsejé a mucha gente y los que tuvieron la valentía de leerlo tienen todos una parte que les marcó más. Por alguién era el lado mágico de la plata, a mi tía eran los detalles técnicos, a otros el racismo. Para mí, eran los idiomas y la perspectiva nueva que me daba Babel del chino. Ya quise aprenderlo. Parece muy complicado (y la gente me lo recuerda cada rato), pero que maravilla.
¿Y ahora qué? Pues ya voy a China. Estudié mucho, me aceptaron y hoy es D-10. Realizaré que estoy en este país maravilloso, de lo cual escuché tantas cosas solo al momento en que me encontraré un dragón. Todavía no me lo puedo creer.

- La de 1994. Nunca conocí el videojuego, pero cuando salieron versiones más recientes me gustaron las referencias, aunque sean más numerosas y con un enfoque distinto en la adaptación de 2019 de Netflix que en Red Notice. ↩︎

